La coalición internacional liderada por EE.UU. concluye su misión en Irak tras 12 años de lucha contra el extremismo, marcando el fin del despliegue extranjero. La misión antiyihadista liderada por EE.UU. en Irak finaliza tras años de tensiones y logros contra el Estado Islámico. La retirada también fue celebrada por grupos respaldados por Irán, pero suscitó inquietud entre otros sectores de la población iraquí, especialmente en la región kurda.

Tras esa salida, las tropas norteamericanos regresaron a Irak en 2014 por solicitud del Gobierno iraquí para hacer frente al EI. Irak se compromete a seguir luchando contra el terrorismo. Entretanto, persisten las dudas sobre el futuro de las milicias iraquíes, a las que el gobierno de Bagdad ha intentado —hasta ahora con poco éxito— desarmar.

Se estima que los ataques de la alianza causaron miles de bajas civiles, mientras Irak celebra la retirada como un hito de soberanía nacional. Según indicó el Comando Central de Estados Unidos en un comunicado, la retirada no significa el final de las operaciones contra el autodenominado Estado Islámico. Se abren interrogantes sobre cómo enfrentará el desafío de las milicias proiraníes o el temor de un posible resurgimiento del EI.